Consultorio Psicopedagógico

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Pablo Aranda Manrique Psicopedagogo

LA SOBRE PROTECCIÓN DE LOS HIJOS

LA SOBRE PROTECCIÓN DE LOS HIJOS
La permisividad:
·  La permisividad es la comodidad del momento, trae muchas incomodidades posteriores, hay padres que mantienen una ignorancia culpable de lo que hacen sus hijos.
·  Cada vez que se es indiferente con nuestros hijos, en el lenguaje subliminal (lo que no se dice pero se siente), ellos está pensando que no nos importa.
·  La permisividad, es lo más cómodo en el proceso educativo: “para qué discuto con mis hijos ... mejor les doy permiso...”.
La sobreprotección
·  Transmite a nuestras estrellitas desconfianza y les impide aprender a resolver problemas y a tolerar el fracaso.
·  Hay que permitirles a nuestras estrellitas que corran ciertos riesgos para que aprenda a resolverlos, para que tenga mejor autoestima, le ayuda aprender la tolerancia al fracaso.
·  La sobreprotección y el mimo en exceso, fomenta la dependencia y la incapacidad del hijo. Se considera al hijo un “apéndice” del padre, y no una persona individual con sus propios retos, su propia vocación y misión en esta vida.
·  La sobreprotección enseña al hijo, como “salirse con la suya”, dirigiéndole unas cuantas lágrimas a los padres.
·  Muchos padres son blandos, sobreprotegen o ceden ante el riesgo de que el hijo les niegue su afecto.
¿Cuándo Sobreprotegemos?
·  Cuando damos al hijo más ayuda de la que requiere
·  Cuando resolvemos problemas que él sólo podría resolver
·  Cuando pensamos por él o decidimos en su lugar
·  Cuando hacemos su tarea o sus obligaciones, con tal de no discutir o de no recibir de sus manos malas calificaciones.
·  Cuando no lo dejamos correr riesgos razonables e incluso cometer equivocaciones para experimentar en cabeza propia.
Ceder después de decir “No”.
·  El “No” es inegociable, antes de decirlo piense bien porque no hay marcha atrás. El “Sí”, si es negociable
El autoritarismo
·  Los padres autoritarios buscan en el fondo dominar, imponerse. Les gusta sentir el placer de que ellos pueden más que sus hijos. Bajo una apariencia de firmeza, de rigidez y una fortaleza virtuosa, pretenden esconder una falta de razonamiento y argumentación. A la larga los hace ver ante sus hijos, como personas necias y déspotas.
·  El autoritarismo no deja crecer a nuestras estrellitas, no se hacen creativas y no aprenden a tomar decisiones.
OJO: Cuando un padre o una madre ejerce una autoridad impositiva, logra un control temporal sobre sus hijos, el resultado será:
1.   Hijos sumisos, sin personalidad y dependientes
2.   Hijos rebeldes, que rechazan violentamente los valores y estilo de vida de los padres.
3.   Seres falsos que aparentemente se someten, pero hacen todo lo contrario a lo que la familia les impone, cuidando sólo no ser descubiertos.
Falta de coherencia entre padres
·  La educación no depende de nuestro estado de ánimo: “si hoy está mal rayar la pared, mañana y siempre estará mal”.
·  Es muy importante la misma coherencia entre ambos padres.
·  La incongruencia se manifiesta cuando exigimos a los demás lo que nosotros mismos no hacemos.
·  La inconsistencia, cuando los demás no saben a qué atenerse, porque nuestra exigencia o tolerancia depende de nuestro estado de ánimo, a veces papa da una norma y la madre la levanta, no se ponen de acuerdo ambos y se desdicen.
·  Ser padres significa crecer junto con los hijos, ser mejores cada día. “Predicar con el ejemplo, no solo con palabras”.
·  Reconocer oportuna y discretamente nuestros errores y defectos, pidiendo perdón y ofreciendo disculpas, pero sin buscar pretextos ni “justificaciones”.
No cumplir la promesa ni las amenazas
·  Cada promesa o amenaza no cumplida es un pedazo de autoridad perdida.
No negociar
·  Implica rigidez e inflexibilidad, supone autoritarismo y abuso de poder y por lo tanto incomunicación. Después, lamentaremos que, en la adolescencia, se rompan relaciones entre padres e hijos.
No escuchar
·  Se quejan de que sus hijos no los escuchan, y ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer…
Gritar
·  Lleva al abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima, los niños se acostumbran a los gritos y cada vez hacen menos caso a ellos.
·  Atropellamos a quienes están sujetos a nuestra autoridad, cuando un hijo pasa por una etapa difícil de inseguridad o depresión, sin darnos cuenta le negamos la comprensión, el apoyo y el aliento que necesita para seguir adelante.
·  Atropellamos cuando pretendemos “corregir” con palabras humillantes o insultos, cuando usamos una ironía que ridiculiza, cuando agredimos con la razón haciendo sentir al hijo “tonto” o incapaz de pensar por sí mismo, cuando ignoramos sus logros, tal vez modestos, pero suyos, cuando no participamos de sus triunfos, cuando descalificamos sus sentimientos por “infantiles” y cuando a alguno le ponemos etiquetas negativas por un error o conducta inadecuada.
NO DEJARSE MANIPULAR
·  No ceder al chantaje y la manipulación de los niños que quieren obtener lo que desean en base a llantos y berrinches.
·  Los niños creen que es la forma de comunicarse, en base a gritos, llantos y terquedades, los padres que aceptan hacen de esta manera de negociar algo habitual.
·  Se requiere tener un horario para todo, se requiere mantener una coherencia en las actividades diarias.

·  Implica separarse de las personas que no permiten que los padres sean responsables de la educación de sus hijos, como los abuelos, los tíos, hermanos mayores y otros que asumen el rol inadecuado de intervenir en las normas que ponen los padres, únicos responsables de la formación de sus hijos.

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